El paso de la relajación a la meditación profunda y a la oración es una experiencia personal e intransferible. Cada uno lo hace en su momento, a su ritmo. Para unos sucede en la segunda danza, otros han de esperar de un año.
En general las danzas son movimientos sencillos y lentos que se van repitiendo para favorecer su pronta asimilación y poder así profundizar en la experiencia que conlleva. La mayoría se realizan en círculo pero aparecen también otras formaciones espaciales.
Se incluyen principalmente tres tipos de danzas:
- Danzas cristianas
- Danzas del círculo meditativas
- Danzas hebreas lentas
Aún cuando su origen tenga lugar en una tradición religiosa concreta, toda persona puede saborear la experiencia espiritual que conlleva. Para ello es necesario reconocer que la Vida es mucho más grande que una misma y poder dirigirse al Amor, la Realidad Primera, la Fuente, la Vida... que está en mí y fuera de mí. Podemos no ponernos de acuerdo en el nombre que damos, pero sí en la experiencia de amor y plenitud. Esto sucede igualmente en otros marcos que nos son familiares: en general, no nos hacemos hindús para practicar el yoga, ni budistas para practicar el zen, pero nos enriquecemos de la experiencia.
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/ Danza Contemplativa 2009
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